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LA AMATISTA

4 noviembre, 2010

MITOS Y REALIDADES

El púrpura ha sido considerado durante largo tiempo como un color real, de manera que no es sorprendente que la amatista haya sido muy buscada a través de la historia.

Leonardo da Vinci escribió que la amatista tenía el poder de disipar los malos pensamientos y de afinar la inteligencia.
Símbolo de piedad y considerada como estimulante a la soltería, la amatista era muy solicitada por las iglesias en la Edad Media para su decoración.

Era especialmente considerada como la piedra de los obispos, quienes la usan todavía. La amatista era utilizada como antídoto contra la ebriedad y la piedra simboliza hoy en día la sobriedad. En nuestros días los vinos de las ceremonias religiosas se beben en vasos de amatista.

La leyenda del origen de la amatista viene de los mitos griegos. Baco, el dios del vino, molestado por un mortal, juró vengarse del próximo que se cruzara por su camino, creando así tigres hambrientos para ejecutar su deseo. Sin saber nada, una bella mujer llamada Amatista fue a rendir homenaje a la diosa Diana, quien intervino transformando a la joven en estatua de cristal de roca para protegerla de los tigres. Al ver esta magnífica estatua desanimada, Baco lloró y sus lágrimas tiñeron de púrpura el cristal creando así la piedra que conocemos hoy en día.

Podemos encontrar bellísimas amatistas en las joyas de la corona real británica, y fueron las preferidas de la nobleza egipcia y de Catalina la Grande, quien envió a miles de personas a excavar en las minas rusas en búsqueda de la mejor calidad, creando así famosa reputación “siberiana”.

La amatista es la piedra del mes de febrero y es la piedra del signo Piscis.

A pesar de que es muy resistente a los ácidos, la amatista es muy susceptible al calor. De hecho, al calentarla a más de 300 °C cambia su color a café pardo, amarillo, anaranjado o verde, según su calidad y lugar de origen:

  • 450 °C: se vuelve amarilla
  • 500 °C: toma un color anaranjado fuerte (amatista quemada)
  • 600 °C: se vuelve muy lechosa

La amatista es la variedad del cuarzo más apreciada. Las amatistas más perfectas se tallan para joyería, y el resto se utiliza para hacer objetos de arte. Tradicionalmente, la amatista se incluía entre las piedras preciosas más valoradas (junto con el diamante, el rubí, el zafiro y la esmeralda).

Debido a su importancia como gema, existen varios términos utilizados en joyería para describir las distintas tonalidades de la amatista. “Rosa de Francia” se refiere a la amatista de color lila claro, mientras que “Siberiana” es la amatista de color violeta intenso con destellos rojos, la variedad más preciada. También existen gemas que son una mezcla natural entre amatista y citrino, a las que se les ha dado el nombre de “ametrino” o  “bolivianita” .  Por último, la amatista calentada, que adquiere una tonalidad amarillenta, se suele comercializar como citrino (una variedad de cuarzo de color ámbar muy escasa al natural).

La amatista es un mineral de origen magmático e hidrotermal. Se forma en filones con soluciones ricas en óxidos de hierro, que le dan su color morado característico a temperaturas inferiores a los 300 °C. Lo más habitual es encontrar la amatista tapizando el interior de ágatas   en forma de geodas, a veces gigantescas. También se pueden encontrar en forma de drusas (cristales que recubren la superficie de una piedra) o en filones, acompañada de otros minerales.

CÓMO ESCOGERLA

La gama de color de una amatista va del lila pálido al púrpura oscuro. Los colores fuertes son los más buscados, particularmente un púrpura profundo con destellos de rosa.
Algunas veces la amatista y la citrina se encuentran juntas en el mismo cristal de cuarzo. Estas piedras bicolores son llamadas ametrina.

PROCEDENCIA

La amatista se produce en el Brasil, Uruguay, Bolivia, Argentina, Rusia, lo mismo que en Zambia, Namibia, Madagascar y otros países de Africa.
En general, las piezas de amatista de América del Sur son más importantes que las de Africa, las cuales en cambio, de tamaños más pequeños, tienen generalmente un color más profundo.
En Australia también se producen amatistas bastante oscuras.
En Bolivia, la mina de Anahí-Yuruty es el productor más grande del mundo de ametrina.


GEMOLOGÍA

s.f. (s. XI; lat. y gr. amethystos)

Cuarzo transparente, de color violeta, que se usa en joyería como piedra preciosa

Color: Violeta – púrpura claro a oscuro
Familia: Cuarzo
Composición química: SiO2
Sistema cristalino: Hexagonal
Dureza (Escala de Mohs): 7
Peso específico: 2,66 ±0,01
Índice de refracción: 1,537 ±0,01
Birrefringencia: 0,009
Carácter óptico: Uniaxial +
Fuentes:

¿Qué vale más: un brillante o un diamante?. Los cortes.

4 noviembre, 2010

NOTICIA ÚLTIMO MOMENTO: ¡el brillante NO es una piedra!. Normalmente, cuando se habla de brillantes se está hablando de diamantes facetados en “talla brillante”. Esta talla, como muestro más adelante, es la más idónea para el diamante, pero también puede usarse (y de hecho, se usa) para otras piedras.

El corte, talla o lapidado.

Las gemas, tanto preciosas como semipreciosas (aunque habíamos quedado en que la denominación está algo desfasada en el tiempo), se presentan de cuatro maneras:

En bruto: La piedra tal y como se encuentra en los yacimientos. Por ejemplo, esta es una esmeralda en bruto:

Pulidas: cortadas irregularmente y pulidas para una presentación “lisa”, o brillante: la misma esmeralda, pulida:

Cabujón, Cabouchon, Cabuchón: redondeadas y pulidas. Otra vez, la esmeralda tallada en cabujón:

Facetadas: como su nombre lo indica, tienen caras o facetas. Esta presentación es casi exclusivamente para piedras transparentes.

Una vez obtenida la gema en bruto del yacimiento comienza el proceso de dar más valor y belleza a la piedra. En general, este proceso se basa, por una parte, en la talla de las piedras y, por otra, en los distintos procesos de tratamiento térmico, por radiación, por tinción, etc.

La talla y el pulido de las gemas son operaciones que tienen por objeto resaltar al máximo sus cualidades de color, brillo, transparencia, dispersión y resplandores, aún a costa de perder material y, en consecuencia, peso.

Si bien el pulido superficial de las gemas se practica desde la antigüedad, la talla según pautas establecidas es muy posterior. Hasta el comienzo del Renacimiento las gemas se utilizaban, en su gran mayoría, en formas redondeadas, frecuentemente perforadas y atravesadas por un hilo o cordón. Esta práctica no se debía a que se desconocieran técnicas de talla, porque las tallas en cabujón y la glíptica (arte de tallar escenas en gemas) habían adquirido un importantísimo desarrollo muchos siglos antes, sino porque se prefería conservar el mayor peso de la piedra, en lugar de conseguir sus mejores propiedades ópticas.

A partir del siglo XIV se desarrolla extensamente el facetado de las gemas, conjunto de técnicas mediante las cuales se limitan éstas por caras planas y pulidas, talladas de tal forma que se consigan los mejores efectos. Normalmente se aplica a piedras transparentes, mientras que las tallas en cabujón (limitadas por una o dos caras curvas) se reservan para piedras opacas, de menor calidad y con efectos ópticos especiales (asterismo, efecto ojo de gato, adularescencia, etc.).

Aunque el facetado depende de la experiencia y buen gusto del tallista, algunas de ellas se han pensado como muy adecuadas a las propiedades físicas de un determinado mineral. En particular, la talla brillante es la más adecuada para aplicarla al diamante, porque consigue con la mayor eficacia que todos los rayos incidentes salgan por la corona. De este modo, en función de su índice de refracción, se consigue el mayor fuego, el mejor efecto de dispersión y el mayor brillo. No obstante, la talla brillante, como todas las demás, se puede aplicar a cualquier gema.

Las tallas más importantes son:

La talla brillante es la más clásica y utilizada para el diamante. Consta de 58 o 57 facetas, según se trunque o no el vértice inferior, llamado culet.

TALLA BRILLANTE

Las tallas derivadas del brillante tienen el mismo número de facetas, pero su contorno no es circular. Son las denominadas talla ovalada u oval, marquís o marquesa, pera o perilla y corazón.

A) OVAL, B) MARQUISE, C) CORAZÓN

Las tallas con galerías son aquéllas cuyas facetas tienen forma de trapecios alargados, con las aristas paralelas. Pueden ser rectangulares y cuadradas y se usan normalmente en piedras coloreadas. Singularmente, en las esmeraldas, por lo que algunas de ellas reciben el nombre de talla esmeralda.

TALLA ESMERALDA

La talla sello es especial, con una tabla muy grande, rodeada de una estrecha galería trapezoidal, y sin culata. Se utiliza para piedras translúcidas y opacas, y es muy adecuada para grabar en la tabla escudos o emblemas.

TALLA SELLO

Las tallas en cabujón son tallas no facetadas, con una o dos superficies curvas. Los cabujones pueden ser sencillos, dobles o huecos. Se utilizan, como se ha dicho, para piedras poco transparentes, de poco valor o con resplandores especiales.

A) SENCILLO, B) DOBLE, C) HUECO.

 

 

En el siguiente videíto (poco más de un minuto) se puede ver cómo se tallan las gemas. En este caso un diamante, pero la técnica es la misma para todas las piedras. Los subtítulos son míos, así que cualquier inexactitud… ya saben, “haced como los hebreos”.

http://www.facebook.com/jimena.borda?v=app_2392950137#!/video/video.php?v=1475236409404

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Algunas definiciones, gracias a Wikipedia, otras páginas y la memoria de quien suscribe.

4 noviembre, 2010

Una gema o piedra preciosa es un mineral, roca o material petrificado que al ser cortado y pulido se puede usar en joyería.

Algunas piedras son tratadas, física o químicamente para imitar a otras. Por ejemplo, los topacios transparentes, de poco valor, se calientan para lograr un color azul que recuerda al zafiro.

En los laboratorios se crean diamantes, rubíes, zafiros y esmeraldas, entre otras y éstas poseen las mismas características físicas y químicas que las extraídas mediante la minería, salvo que las piedras naturales tienen “inclusiones”, que son fallas inherentes a las gemas. Una de estas  inclusiones  puede incluso subir el valor de la gema… ¿raro, no?. Es que un buen tallador puede aprovechar esa falla para hacer que la luz reflecte mejor.

La variación del valor de las gemas dependerá de cuatro factores: pureza, color, brillo y transparencia. El corte (la forma en que se lapida o “talla” la piedra) es fundamental: la mano del hombre eligiendo como aprovechar al máximo  la belleza que esconde la naturaleza. Ya volveré sobre el tema de los cortes.

Una gema es evaluada principalmente por su belleza y perfección. De hecho, la apariencia es lo más importante. Las características que hacen a una piedra hermosa son su color, un fenómeno óptico inusual, una incrustación como con un fósil, su rareza y, algunas veces, la forma peculiar del cristal.

Tradicionalmente las gemas eran divididas en dos grandes grupos, las preciosas y las semi-preciosas. Se consideraban preciosas cinco tipos de gemas: Diamante, Rubí, Zafiro, Esmeralda y Amatista.  Otras corrientes solo aceptan tres (excluyendo la Esmeralda y la Amatista), y otras 4, excluyendo la Amatista.

Actualmente se ha perdido un poco esta clasificación, si bien las cuatro “gemas cardinales” suelen ser las más costosas. Hay aproximadamente 130 especies de piedras catalogadas como semipreciosas, además del ámbar que no es una piedra sino una resina vegetal fosilizada. Algunas de ellas son: Ágata, Aguamarina (Berilos), Feldespato (Piedra de la Luna), Jade, Lapislázuli, Malaquita, Ópalo, Pirita, Cuarzos, Topacio, Turquesa y muchas más .

En realidad, solo los especialistas (gemólogos) pueden identificar, diferenciar y clasificar las piedras preciosas. De hecho, es famoso el caso de la Corona del Estado Imperial, una de las principales joyas de la corona británica. Se usa fundamentalmente en las coronaciones de los monarcas del Reino Unido y en las ceremonias de apertura del parlamento. En el centro del florón con forma de cruz de la parte frontal, lleva un rubí, procedente de España y que fue llevado a Inglaterra como botín de guerra del Príncipe Negro. Bien, resulta que el tan famoso rubí no es tal, sino una Espinela. La Espinela se parece en todo al Rubí, incluso se encuentra en las mismos yacimientos… de ahí posiblemente la confusión, ya que solo mediante análisis físico-químicos es posible determinar la diferencia entre Rubí y Espinela.

Además de la imposibilidad práctica de diferenciar una piedra “buena” de una “mala”, está la cuestión del gusto personal… un diamante puede ser considerada la piedra más bella del mundo, pero si no te gustan las piedras transparentes y brillantes, y en cambio adorás las piedras redondeadas y negras, seguramente elegirás un simple ónix sobre un diamante. Incluso las fallas pueden determinar que una piedra agrade más que otra: el óxido en las turquesas, una inclusión mineral en un cuarzo, etc. Por lo tanto, a menos que nos pongamos quisquillosos y estemos dispuestos a gastar un buen dinero por una piedra certificada… hay que basarse en el simple “me gusta”.

¿Plata pura, 925, 900, alpaca?

29 octubre, 2010

Primero que nada, la alpaca NO ES PLATA. Si bien a veces se la llama “plata alemana”, la alpaca es una aleación (mezcla de metales) de zinc, cobre y níquel; bien pulida se parece a la plata, aunque más amarillento y acerado.

La plata, por otro lado, es un “metal puro”, un elemento químico de número atómico 47 (para los más quisquillosos), cuyo símbolo en la Tabla Periódica de Elementos es Ag.

La plata en estado puro (plata 1000) NO SE USA EN JOYERÍA. No existe un medallón, menos que menos un anillo, de “plata pura”, como tampoco existen de “oro puro”. Estos metales, “puros”, resultan demasiado blandos para trabajarlos, por los cuales se los alea con otros metales (casi siempre cobre) para darles más dureza. Si tuviéramos un anillo de plata u oro puro enseguida quedaría todo abollado y doblado.

La denominación “Plata 925” significa que a 925 gramos de plata se le agregan 75 gramos de cobre; “Plata 900” significa que a 900 gramos de plata se le agregan 100 gramos de cobre, y así hasta “Plata 800”, que es el “punto límite” hasta donde puede decirse que sigue siendo PLATA (las bombillas, cadenas, mates, etc., suelen ser de plata 800. Las cadenas casi siempre son de una denominación baja y esto es bueno, porque a mayor dureza mayor durabilidad).

¿Cuál es la diferencia?. A ojímetro, como suele decirse, es difícil o imposible darse cuenta (figúrense que la diferencia entre plata 950, que es la más pura utilizada en joyería, y la plata 800, hay solo 150 gramos de diferencia por kilo de aleación). La plata 925 es más blanca, mientras que a medida que va “bajando”, se va volviendo más amarillenta.

Eso sí, TODAS las piezas de plata  se manchan, pierden brillo o se ponen amarillas con el tiempo. La mejor manera de evitar esto es… ¡usándolas!. El solo roce va puliendo la pieza, y toma ese brillo característico de la plata.En el caso de que pierdan ese brillo, hay muchos productos que se lo devuelven, pero hay que tener cuidado con los abrasivos porque la rayan. Lo ideal, trapito de algodón limpio, UN POQUITO de Silvo o similar, y frotar.